El nitrógeno (N) es uno de los elementos principales para las plantas, ya que interviene en el crecimiento al promover la división celular, así como en la producción de clorofila ^1,2. Ante una deficiencia de este elemento, la planta no tiene un buen desarrollo y la síntesis de clorofila se ve afectada, provocando que las hojas se tornen amarillas, lo cual puede afectar seriamente la producción. Este elemento solo es asimilable por las plantas cuando se encuentra en forma inorgánica como nitrato (NO3-) o amonio (NH4+) ².
La principal fuente de nitrógeno se encuentra en la atmósfera (78%)². Sin embargo, las plantas no son capaces de utilizarlo, con excepción de las leguminosas, mediante procesos biológicos que involucran bacterias del género Rhizobium que colonizan sus raíces².
Otra fuente importante de nitrógeno es la materia orgánica presente en el suelo, de la cual el 90-95% no puede ser asimilado por las plantas debido a la forma en que se encuentra; por ello, su disponibilidad depende totalmente de la acción de un grupo de microorganismos altamente especializados como las bacterias nitrificantes (Nitrosomonas, Nitrococcus, Nitrobacter, etc.), capaces de transformarlo de forma orgánica a inorgánica en un proceso llamado mineralización¹.
Siendo la agricultura una práctica realizada por el hombre desde hace más de 10 mil años, la sobreexplotación del suelo ha disminuido considerablemente el contenido de materia orgánica; aunado a esto, el uso indiscriminado de agroquímicos ha afectado considerablemente la microbiota presente en el suelo, por lo que el nitrógeno inorgánico (asimilable por las plantas) se encuentra en niveles insuficientes para lograr una buena productividad⁴.
En las últimas décadas, para suplementar el nitrógeno faltante, se ha intensificado el uso de fertilizantes de síntesis química debido a sus altas concentraciones de este elemento. El principal fertilizante químico utilizado es la urea, dada su alta concentración de N (46%). Sin embargo, estudios realizados muestran que más del 50% de este tipo de compuestos se lixivia debido al riego y la lluvia, llegando a los acuíferos y causando un grave problema de contaminación, ya que al aumentar el contenido de nitrógeno inorgánico en el agua, ocurre la eutrofización, generando condiciones ideales para el crecimiento de algas y plantas acuáticas que absorben grandes cantidades de oxígeno, dañando la fauna nativa de ríos, lagunas, etc. Además, consumir agua con alto contenido de nitrógeno puede tener efectos graves en la salud (problemas estomacales, daño hepático y efectos cancerígenos)^4,6.
LIVENTIA cuenta con un amplio portafolio de productos con microorganismos altamente especializados en la mineralización del nitrógeno, por lo que actualmente es posible utilizar la materia orgánica como fertilizante, lo cual, además de recomponer los niveles de nutrientes en el suelo, puede proporcionar las cantidades de nitrógeno necesarias para el correcto desarrollo de los cultivos.
Referencias
1. Han, S., et al., Nitrite-Oxidizing Bacteria Community Composition and Diversity Are Influenced by Fertilizer Regimes, but Are Independent of the Soil Aggregate in Acidic Subtropical Red Soil. Vol. 9. 2018. 885.
2. E Canfield, D., A. Glazer, and P. Falkowski, The Evolution and Future of Earth's Nitrogen Cycle. Vol. 330. 2010. 192-6.
3. Drevon, J.-J., et al., The Legume–Rhizobia Symbiosis. Vol. 10. 2015. 267-290.
4. Ballukraya, P.N., Over-exploitation and pollution of groundwater: A case study from Rasipuram Area, Tamil Nadu. Vol. 56. 2000. 139-150.
5. Barabasz, W., et al., Biological Effects of Mineral Nitrogen Fertilization on Soil Microorganisms. Vol. 11. 2002.
6. L Kostyukovskii, Y. and D. B Melamed, Carcinogenic N-Nitrosamines. Formation, Properties, and Analysis. Vol. 57. 2007. 350.


